Cómo empezar a dominar tu vida

¿Te imaginas tener el poder de cambiar tu destino? Sería fantástico poder decidir cómo quieres que sea tu vida, cómo quieres sentirte, qué quieres tener, a qué te quieres dedicar, con quién quieres estar…

¿Qué darías por lograr eso? ¿Qué significaría para ti poder librarte de los problemas que tienes ahora? Poder sentirte libre, ligero, poderoso, influyente… Ser capaz de conseguir todo lo que te propongas, ya sea encontrar pareja, aumentar tus ingresos, gestionar mejor tu tiempo, disfrutar más con amigos, mejorar tu salud…

Pues bien, ese poder ya te pertenece. Tú tienes la capacidad de construir tu propio futuro según tus preferencias y tus gustos personales. En este mismo instante tú, con tus pensamientos, tus sentimientos y tus actos, estás fabricando la vida que vas a tener en los siguientes minutos, días y años. Otra cosa es que te estés dando cuenta, que estés siendo consciente de ello.

Tal vez sientes que tienes muy poco poder de decisión sobre ciertos aspectos de tu vida, que la situación te viene dada y tú sólo puedes adaptarte a ella. Esa es una creencia muy común, porque hemos sido educados para muchas cosas, pero no para ser dueños de nuestra existencia. Nos han preparado para sufrir, para luchar, para pelear, para esforzarnos, para soportar, para aguantar, para conformarnos… Nos lo han enseñado en la escuela y en casa, en la tele y en los libros. Es el ejemplo que tomamos a nuestro alrededor, y es la principal moraleja que la sociedad tiene para nosotros: “a este valle de lágrimas hemos venido a sufrir”. 

Por eso, la gran mayoría de la gente llega a un punto en que deja de soñar, deja de creer en sus sueños, en sus ideales, incluso dejan de creer en sí mismos y en sus posibilidades. Miramos a nuestro alrededor, prestamos atención a los medios de comunicación y vemos cómo está el mundo, todas las personas afectadas por la guerra, por la enfermedad, por la mala suerte, y llegamos a la conclusión de que la vida consiste en esto, en apretarse los machos y aguantar con lo que tenemos… “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

Y desde el mismo momento en que empezamos a creer que esa es la realidad de la vida, empezamos también a crear esa realidad para nosotros mismos. Cuando creemos algo, nuestra mente busca por todos los medios confirmar esa creencia una y otra vez. Al fin y al cabo es más fácil así: quedarnos en lo conocido, consolarnos con el “mal de muchos”, sentirnos “normales”, como los demás.

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo.”

                                                                -Mahatma Gandhi

Sin embargo la realidad es que tú tienes el poder de cambiarlo todo en tu vida. No necesitas esperar a que pase nada más: no tiene que cambiar primero la economía, ni tu entorno, ni tu suerte. Sólo tienes que cambiar tú, y con eso bastará para transformar todo lo demás. Todo lo demás seguirá. Es así de sencillo.

Ahora bien, que sea sencillo no significa que sea necesariamente fácil de hacer. Funcionamos a base de rutinas que son en gran parte automáticas, es decir subconscientes. Para hacerte dueño de tu futuro, de tu vida, lo primero que quieres es empezar a ser consciente de esas rutinas de tu mente. Y entonces modificarlas de manera que te sean útiles.

Se dice que durante un día normal tenemos unos 70.000 pensamientos, pero que con frecuencia lo que hacemos es repetir entre 10 y 20 ideas en bucle todo el tiempo. Piensa en el efecto de estarte repitiendo lo mismo miles y miles de veces. Al final te lo crees. Al final eso se convierte en tu realidad.

Si te repites 3.500 veces al día que tienes mala suerte, es muy probable que al final de la semana tu balance de suerte no sea muy alto. Pero imagínate que decides cambiar tu pensamiento, cambiar tu creencia, y empezar a pensar que tienes muy buena suerte. ¿Qué puede pasar después de haberte repetido 24.500 veces en la semana que eres un tío afortunadísimo? ¿Es posible que empieces a ver la cosa un poco diferente? Piensa que tu mente siempre va a encontrar formas de confirmar aquello que quieres creer.

Por eso, esas 10 a 20 ideas, pensamientos o creencias predominantes que repites en bucle todo el día son un buen lugar para empezar tu cambio de vida. Puedes reemplazarlas por ideas y creencias que te impulsen y te apoyen para alcanzar tus fines, tus sueños, tu vida ideal.

Por ejemplo, puedes hacerte una lista de 10 a 20 ideas que te quieres “autoprogramar”, y leerla varias veces al día para ir cambiando tus creencias. Te doy algunos ejemplos, aunque por supuesto lo que mejor funciona es que tú crees tu propia programación de acuerdo a tus deseos y situaciones personales:

  • “Mi salud mejora día a día porque me relajo y confío en el universo”
  • “Voy a hacer todo lo necesario para obtener buenas calificaciones”
  • “Todas las personas son maravillosas, todas sin excepción. Y eso me incluye a mí”
  • “Yo caigo bien a la gente con la que interactúo”
  • “Soy un hombre interesante, y para atraer a las mujeres lo único que necesito es ser yo mismo. Aunque eso suponga a veces cometer errores.”
  • “Cuando saco lo mejor de mí, soy capaz de conseguir cualquier cosa que me proponga”

No sé si este ejercicio te será útil. A mí me sirve, y también a algunos de mis clientes. Te animo a que lo pruebes una semana, y después compartas en los comentarios cómo te está yendo. Es un ejercicio que puedes convertir en una rutina tuya, y así poner los cimientos de la construcción de tu nueva vida.

En próximos artículos iremos viendo más maneras de cambiar tu programación y de ir ampliando tu nivel de consciencia, con el objetivo último de que obtengas el total dominio de tu vida.

Hasta entonces, te deseo mucho éxito, y mucha felicidad.